Esta serie es una de esas series infravaloradas que, sin pena ni gloria, pasaron por la parrilla televisiva española pero que a mucha, mucha gente le resultó de lo más interesante. Una serie para reírse a carcajadas por su humor retorcido y su forma de parodiar los valores y las creencias de la sociedad americana desde un punto de vista de lo más surrealista.
Creada por Chris Elliot, Adam Resnick y David Mirkin, esta serie estrenada en septiembre de 1990 en Estados Unidos trata sobre la vida de Chris Peterson.
Chris (el propio creador Chris Elliot es el protagonista) es un hombre soltero de 30 años que vive con sus padres en un barrio residencial de América y mantiene su trabajo como repartidor de periódicos, trabajo que conserva desde la infancia.
Chris es el hazmerreír de su familia, amigos e incluso de sus vecinos. Su estupidez es tal que llega hasta límites de lo absurdo como ser incapaz de irse de casa de sus padres por no saber abrir la puerta.
Sus padres, Gladys y Fred (Elinor Donahue y Bob Elliot) son vistos habitualmente vistiendo su pijama y no salen prácticamente de la cocina de su casa. La mujer de su mejor amigo Larry (Sam Robards, un contable con una vida devorada por el trabajo y con dos hijos), Sharon (Robin Riker) le odia.
Todo esto le lleva a un sinfín de aventuras absurdas que no dejan de ser de lo más cómico y tonto, y a hacer pasar al espectador un buen rato.
Muchos ejecutivos de la cadena Fox odiaban la serie por la locura de su personaje y lo increíble de este, con lo que acabó siendo cancelada después de 2 temporadas y un total de 35 capítulos.
En mi opinión, merece la pena verla. Es una serie que siempre he pensado que vendría a ser como los inicios de personajes tan lerdos como Homer Simpson por ejemplo, capaz de albergar tal nivel de estupidez que parece estupido imaginarlo.




